Conclusiones del Informe de Coyuntura Socioeconómica, Junio 2026

Puede acceder al informe completo a través del siguiente enlace: Junio 2026
La firma del memorando de paz entre Estados Unidos e Irán el pasado 19 de junio y la reapertura del Estrecho de Ormuz han corregido parte de la elevada incertidumbre que ha venido acusando la economía mundial en los últimos meses y ya comienzan a apreciarse mejoras en indicadores de inversión y en la cotización de materias primas en los mercados internacionales.
En el ámbito de la energía, el precio del barril de Brent ha moderado su cotización de manera significativa en los primeros días de julio hasta el entorno de los 70 dólares por barril, tras haberse situado por encima de los 118 dólares durante los meses de marzo y abril, mientras que el gas natural ha retrocedido hasta los 44 euros por megavatio y hora, su nivel más bajo desde el pasado mes de mayo.
En el plano bursátil, la firma del acuerdo y las menores tensiones en las cadenas de suministro energéticos ha favorecido una recuperación prácticamente generalizada de la confianza inversora, posicionando a los principales índices mundiales en máximos anuales.
No obstante, pese a este incipiente mejoría, los riesgos se mantienen y persiste un elevado grado de incertidumbre tanto sobre el alcance efectivo de la aplicación del acuerdo, como sobre el ritmo al que podrá restablecerse de forma plena el tráfico de suministros a través del Estrecho de Ormuz, lo que sumado a los desajustes de oferta provocados por la reducción de la producción petrolera durante el conflicto, y el incremento acumulado de los costes energéticos, aconsejan mantener una valoración prudente sobre las perspectivas económicas para el corto y el medio plazo.
En línea con este escenario, los principales organismos económicos internacionales mantienen, con carácter general, sus previsiones de enfriamiento económico para 2026. Este es el caso del FMI, que proyecta que el ejercicio finalice con un crecimiento del 3,1%, frente al 3,3% que preveía antes del conflicto, o el Banco Mundial, que sitúan el avance de la economía global en el 2,5%, una décima menos de lo anticipado en enero y cuatro décimas menos que en 2025.
En materia monetaria, el BCE elevó en junio los tipos de interés de depósito en 25 pb, hasta el 2,25%, su primera subida en tres años, si bien, en un contexto donde las menores presiones inflacionistas derivadas de la moderación de los precios energéticos de las últimas semanas, ha rebajado las expectativas de un mayor endurecimiento monetario a corto plazo, cuando hace apenas unas semanas se descontaba una nueva subida de los tipos en julio y otra en septiembre.
Por su parte, la Reserva Federal los mantuvo en junio aún en el rango del 3,50%-3,75%, por tercera reunión consecutiva.
En todo caso, el endurecimiento de las condiciones de financiación y la persistencia de las incertidumbres de los últimos meses se ha trasladado al Euríbor con un incremento de 60 pb en lo que va de año, lo que constituye un factor adicional de presión sobre el consumo y la inversión en las principales economías europeas, reforzando el escenario de enfriamiento gradual de la actividad que se espera para la segunda mitad del ejercicio.
En cuanto la evolución económica más reciente, los indicadores de actividad apuntan a que la recuperación del consumo en EE. UU. ha seguido su curso, si bien, en un contexto donde los últimos datos del mercado laboral han sorprendido a la baja y apuntan a una cierta pérdida de impulso.
En junio, la creación de empleo en el país norteamericano mostró señales de moderación, con un aumento de 57.000 nuevos puestos de trabajo, frente a los 129.000 que se registraron en mayo, y ello en un contexto donde cabe destacar la caída de 61.000 empleos asociados al sector del ocio y la hostelería, y que se produjo en sentido contrario a las expectativas de crecimiento que se esperaban por la celebración de la Copa del Mundial de Fútbol.
Con respecto a China, su actividad ha seguido manteniendo un crecimiento sostenido, apoyada en buena parte en el dinamismo de sus exportaciones de productos de mayor valor añadido, como los semiconductores, los equipos informáticos o los vehículos eléctricos, cuyas ventas al exterior habrían crecido en junio por encima del 19,0% interanual, mientras que la demanda interna, en cambio, continúa mostrando una mayor debilidad, especialmente en el mercado inmobiliario.
En cuanto a la Eurozona, su economía continúa siendo una de las más expuestas a los efectos acumulados del encarecimiento energético. La fragilidad de la actividad industrial, el menor dinamismo del consumo y la persistencia de un crecimiento moderado siguen limitando la capacidad de expansión de las economías del Eurogrupo, y particularmente en aquellas que cuentan con una especial exposición a la industria manufacturera y el comercio exterior como Alemania.
Con todo, en lo que atañe a la inflación, el dato de avance de Eurostat indica que el IPCA se moderó en junio hasta el 2,8% interanual, cuatro décimas por debajo del dato mayo (+3,2%), y en un contexto donde la inflación subyacente redujo su avance hasta el 2,2%, una décima menos que en el mes anterior, y la asociada a los servicios lo hizo hasta el 3,2%, tres décimas menos en comparación con la que cifró en mayo (+3,5%).
En este escenario, el Gobierno de España ha actualizado su cuadro económico, como paso previo a la elaboración del proyecto de PGE para 2027, donde ha elevado en cuatro décimas el crecimiento del PIB para 2026, hasta situarlo en el 2,6%, en previsión de la menor incertidumbre derivada de la desescalada de la guerra en Irán y el dinamismo de la economía en los primeros meses del año. En cuanto a los objetivos de gasto, fijan la senda de déficit en el 1,8% para 2027, el 1,6% para 2028 y el 1,5% para 2029, y elevan el techo de gasto a 226.032 millones de euros, un 6,6% más que en 2026.
En cuanto a la evolución económica de nuestro país, los últimos indicadores publicados apuntan a que la economía ha seguido manteniendo la inercia y registrado un comportamiento favorable, al abrigo de los altos niveles que mantiene el mercado laboral y la fortaleza de los servicios y la demanda interna, que continúan sosteniendo el crecimiento, si bien, agudizando los síntomas crecientes de fragilidad y pérdida de impulso que se han venido observando en el último año.
No en vano, en materia de empleo, la afiliación a la Seguridad Social en el conjunto nacional se redujo, al último día de junio, en 116.959 efectivos (-0,5%), aunque en comparación con el mismo mes de 2025, avanzó un 2,8%, sumando 603.257 nuevos inscritos con respecto a un año antes.
Por su parte, Canarias finalizó el pasado mes de junio con una caída de 12.176 afiliados (-1,3%), que se concentró en los servicios, donde se destruyeron 13.187 empleos (-1,6%), sobre todo, en ramas como la “Educación” y los “Transportes”, con 6.262 y 1.959 trabajadores menos, por la finalización del curso escolar, o la “Hostelería”, con una caída de 1.418 empleos, en un contexto de temporada baja turística, pero también en otras como las “Actividades administrativas”, y “Sanidad”, en cuyo caso se destruyeron 3.214 y 1.446 empleos, respectivamente.
Con respecto a un año antes, la afiliación en Canarias se habría incrementado en 27.480 individuos, un avance del 3,0%, hasta contabilizar un total de 952.780 trabajadores al cierre del sexto mes de 2026.
En cuanto al paro registrado, el total de desempleados en el Archipiélago se redujo durante junio en 2.189 personas, un descenso del 1,51%, superior a la caída del 1,24% anotada en el conjunto del país (-28.739 parados)
Sin embargo, se debe volver a incidir en que estas cifras podrían estar infraestimadas, ya que solo entre mayo y junio los demandantes de empleo ocupados, donde el SEPE encuadra a los fijos discontinuos inactivos, aumentaron en las Islas en 2.977 personas (+7,8%); y ya acumulan, en lo que va de año, un incremento de 5.903 demandantes (+16,8%)
En materia de IPC, los datos de mayo (últimos disponibles) indican que los precios crecieron en Canarias un 0,1% mensual y un 3,2% con respecto a un año antes, los mismos resultados que en la media nacional, lo que, en términos interanuales, implica eliminar el diferencial que se venía registrando en las Islas con respecto al conjunto del Estado.
El grupo “Transportes” volvió a destacar como el más inflacionista en Canarias, con un aumento del 0,5%, a diferencia que en el conjunto del Estado, donde este grupo redujo su IPC un 0,2%, en un contexto de abaratamiento de los carburantes de mayor intensidad en el conjunto nacional (-2,1%) que en Canarias (-0,5%).
Por su parte, los precios de “Restaurantes y servicios de alojamiento” se incrementaron en las Islas un 0,2%, y los de “Vivienda” un 0,1%, en contraste con el retroceso del 0,1% que cifró en la media nacional, en un escenario, en este caso, de caída de la tarifa eléctrica del 0,1% en el Archipiélago y del 0,7% en el conjunto nacional.
En términos interanuales, el IPC en las Islas aumentó un 3,2%, al igual que en la media nacional, y superó en dos décimas el crecimiento que registró en abril (+3,0%)
Desde este enfoque, los precios de “Transportes” repuntaron un 9,6% en las Islas, más de dos puntos por encima de la media estatal (+7,4%), y los combustibles lo hicieron un notorio 28,1%, más del doble que en el conjunto del Estado, donde se elevaron un 12,3 por ciento.
La inflación subyacente, que excluye el impacto de los precios energéticos y los alimentos frescos sobre el IPC, se elevó en mayo un 0,2% mensual en las Islas, y se situó en el 2,5% en comparación a hace un año, cinco décimas menos que en la media nacional (+3,0%) y siete menos que el crecimiento del IPC general (+3,2%).
Con respecto al turismo, los últimos datos de AENA, indican que durante el pasado mes de mayo, el número de turistas extranjeros que llegaban a las Islas se habría reducido en un 11,5%, lo que implicaba 139.970 turistas menos en un mes.
El dato acumulado en los cinco primeros meses del ejercicio también arroja un balance negativo y anota una caída de 21.171 turistas menos que en el mismo periodo del ejercicio anterior, lo que supone un descenso de 0,3%, hasta contabilizar un total de 6.875.176 viajeros foráneos.
Otros indicadores sectoriales relacionados con la demanda interna continúan reflejando signos de enfriamiento, como es el caso de la matriculación de vehículos, que acumula una caída durante el primer semestre del año del 5,8%, o el tráfico portuario en la provincia de Las Palmas, en cuyo caso acumula un retroceso hasta el mes de mayo del 0,2%, con respecto al mismo periodo de 2025.
A la espera de conocer los avances en las negociaciones entre EE. UU. e Irán, las mejores perspectivas sobre el alcance y la duración del conflicto y la moderación de los precios energéticos, han contribuido a aliviar uno de los principales focos de riesgo que condicionaban las previsiones realizadas a comienzos del segundo trimestre, permitiendo unas expectativas de inflación más favorables y de un endurecimiento menor al esperado de la política monetaria.
No obstante, aunque los datos disponibles indican que nuestra economía sigue manteniendo una inercia positiva y unos altos niveles de actividad, los signos de enfriamiento que denota la demanda turística y otros indicadores económicos, resaltan la necesidad de no aplazar la corrección de los déficits estructurales de los que hemos venido alertando en anteriores informes, como la baja productividad, el elevado absentismo laboral, la dificultad para cubrir vacantes, la cada vez mayor presión fiscal sobre las empresas y las familias, la escasez de vivienda o la emergencia energética, que comprometen tanto el bienestar social como la competitividad de nuestro tejido productivo.

