Conclusiones del Informe de Coyuntura Socioeconómica, Marzo 2026

15 de abril de 2026|In Actualidad CCE

Puede acceder al informe completo a través del siguiente enlace: Marzo 2026

El impacto de la guerra en Irán ya ha comenzado a afectar al panorama económico internacional, nacional y regional con un repunte de la inflación, debido al encarecimiento de los combustibles y los costes del transporte, la incertidumbre que acecha al normal desarrollo de las cadenas de suministros global y un notable aumento de la volatilidad en los mercados financieros. 

Las constantes tensiones en el estrecho de Ormuz, una vía por la que circula cerca del 20,0% del petróleo y del gas natural licuado a escala global, unida a los daños sobre infraestructuras claves de extracción y refino de hidrocarburos en Oriente Medio y los ataques a buques petroleros, ha provocado una abrupta escalada de los precios de las materias primas energéticas. 

En poco más de un mes y medio, el precio del Brent ha experimentado un acusado repunte en el entorno del 60,0%, situándose en la primera quincena de abril en los 102,6 dólares el barril, aunque llegó a alcanzar niveles superiores a los 120 dólares, su mayor cotización desde mediados de 2022, tras el inicio de la guerra en Ucrania. 

Los precios del gas natural también han registrado un aumento significativo desde el inicio del conflicto, situándose en las primeras semanas de abril en los 46,34 euros/MWh. Pese a la corrección de las últimas semanas, el precio del Gas Natural llegó a escalar por encima de los 60 dólares en el mes de marzo, lo que supone, más que duplicar la cotización que registraba antes del conflicto, cuando se situaba en el entorno de los 30 euros/MWh. 

Los mercados financieros han acusado esta coyuntura mostrando una elevada volatilidad a lo largo del mes de marzo, conviviendo con sesiones de cierta recuperación ante la expectativa de una desescalada y fuertes retrocesos por el recrudecimiento de los ataques y los vaivenes de los líderes internacionales en los anuncios de una posible tregua. Una situación de alta incertidumbre que ha supuesto el desplazamiento del sentimiento inversor hacia activos refugio por el aumento de la aversión al riesgo; y situado a una amplia mayoría de los índices bursátiles mundiales en pérdidas cercanas al 10,0% en lo que va de año. 

En el ámbito monetario, la Reserva Federal y el Banco Central Europeo han optado de momento por mantener los tipos de interés sin cambios, aunque dejando entrever, especialmente el BCE, un tono más restrictivo en próximos meses y la posibilidad de endurecer las condiciones financieras, de percibirse un traslado de los costes energéticos o de otros insumos al conjunto de la cesta de la compra. 

En este contexto, el FMI ha recortado en dos décimas su previsión de crecimiento global para 2026, hasta el 3,1%, si bien, advierten de un impacto mayor si se prolonga la inestabilidad geopolítica y se intensifica el repunte de los precios energéticos, en cuyo caso estiman que el ritmo de crecimiento se reduciría hasta situarse en el 2,0%, y alerta de la posibilidad de experimentar una posible recesión mundial. 

Por países, el FMI estima que, en el caso de que el conflicto no empeore, las economías avanzadas crecerían un 1,8% en 2026, destacando Estados Unidos, con un aumento del 2,3%, una décima menos que en su previsión de enero, y España, con un avance del 2,1%, dos décimas menos, lo que mantendría el crecimiento de nuestro país por encima de la media europea, donde también se ha reducido la previsión en dos décimas, hasta el 1,2 por ciento. 

Con respecto a la evolución económica más reciente, los últimos datos en EE.UU. confirman que su actividad ya había perdido, con anterioridad al inicio del conflicto, parte del vigor que la caracterizó en los ejercicios previos. La revisión del PIB del cuarto trimestre de 2025 situó su crecimiento en el 0,2% trimestral, frente al 0,4% anterior, lo que reduciría el crecimiento promedio de 2025 hasta el 2,1%, una décima menos que en la estimación anterior (+2,2%).  

En lo relativo al mercado laboral, aunque en marzo se crearon 178.000 nuevos empleos en el país, este aumento se explica, en buena parte, a efectos transitorios, como la reversión del impacto de las huelgas y una meteorología más favorable, mientras que los precios se elevaron un 3,3% en marzo, nueve décimas más que en febrero, registrando así su mayor crecimiento desde mayo de 2024. 

En China, los datos del primer trimestre apuntan a que su economía comenzó el año con una mayor solidez, gracias al empuje de las exportaciones y el aumento de las ventas minoristas. Pese a ello, este mejor comportamiento pudiera verse menoscabado en los próximos meses debido a que su economía concentra una mayor dependencia de los flujos energéticos procedentes del Golfo pérsico con respecto a otros territorios. 

En cuanto a la Eurozona, el conflicto ha irrumpido en un momento en que su actividad comenzaba a describir ciertas señales de mejoría, al abrigo, sobre todo, del tono más positivo de Alemania, tanto del lado de los servicios, como del sector industrial. Sin embargo, los indicadores de marzo comienzan a denotar un deterioro del sentimiento económico de la zona, como apunta la caída observada por el PMI de servicios hasta los 50,2 puntos, frente a los 51,9 de febrero.  

En lo que atañe a la inflación, los precios de la Eurozona repuntaron en seis décimas en marzo, hasta el 2,5% interanual, y ello en un contexto donde la inflación subyacente, que excluye el impacto de la energía y los alimentos frescos, creció un 2,2%, y la componente energética pasó de caer un 3,1% en febrero a constatar un fuerte incremento en marzo del 4,9 por ciento.  

Trasladando el análisis a la economía española, los datos disponibles, relativos al primer trimestre, muestran que la actividad mantuvo un cierto dinamismo durante este periodo y especialmente en los servicios, toda vez que el PMI asociado a este sector repuntó en marzo hasta los 53,3 puntos. 

En materia de precios, los datos del IPC de marzo ya comienzan a reflejar el impacto de la guerra sobre el coste de los carburantes y por extensión sobre el IPC general, constatándose un aumento del 1,2% a escala nacional y del 0,9% en Canarias, y ello sin recoger aún el previsible traslado sobre la factura eléctrica del aumento de la cotización internacional del gas. 

Ascensos que fueron debidos, en su mayor parte, al repunte de los carburantes, que han elevado sus precios en un solo mes un 11,0% en Canarias y un 11,8% nacional, y su impacto sobre los “Transportes” (+3,0% Canarias; +4,5% nacional).  

Ello, además, en un escenario que aún no incorpora el efecto de la guerra sobre la electricidad y el gas natural, cuyos precios se abarataron el pasado marzo (-1,5% Canarias; -0,1% nacional), pero que resulta esperable se vean también incrementados en los próximos meses, lo que, en suma, se vería trasladado al conjunto de la cesta de la compra, de perdurar en el tiempo, por el consecuente incremento de los costes productivos.   

También cifró un crecimiento de precios “Vestido y Calzado” (+7,5% Canarias; +6,5% Nacional), que en este caso respondió al cambio de temporada en el sector textil; mientras que, por el contrario, los precios de “Vivienda” se redujeron en las Islas un 0,4% y se elevaron un leve 0,1% a escala estatal. 

En términos interanuales, el IPC en las Islas aumentó un 3,0%, cuatro décimas menos que en la media nacional (+3,4%), y nueve décimas más que en febrero (+2,1%). 

Desde este enfoque, los precios de “Vestido y Calzado” y de “Restaurantes y servicios de alojamiento” aumentaron en el Archipiélago un 6,5% y un 5,4%, en cada caso; mientras que los “Transportes” lo hicieron un 4,3%, por el notorio aumento de los combustibles (+9,9%), y los “Alimentos” un 2,9%, en comparación con el dato de un año antes. 

El otro grupo más estrechamente relacionado con la energía, “Vivienda”, experimentó un repunte algo más moderado del 1,6% interanual, en sintonía con el aumento de la factura eléctrica (+3,2%) con respecto a un año antes. 

Por su parte, la componente subyacente se elevó en marzo un 0,6% en las Islas y se situó en el 2,5% en términos interanuales, cuatro décimas menos que la media nacional (+2,9%) y cinco menos que el crecimiento del IPC general (+3,0%). 

En lo que atañe al mercado laboral, las estadísticas de afiliación a la Seguridad Social en el conjunto nacional cifran un aumento del empleo en marzo de 128.597 efectivos (+0,6%), al tiempo que, en comparación con marzo de 2025, la afiliación avanzó un 2,5%, sumando 540.258 nuevos inscritos con respecto a un año antes. 

En cambio, Canarias finalizó el mes de marzo con una caída de 3.166 empleos, un retroceso del 0,3%, que se concentró, sobre todo, en los servicios, donde se perdieron 3.144 afiliados (-0,4%) y particularmente en “Hostelería”, con una caída de 884 trabajadores (-0,5%), y en “Sanidad”, que redujo sus cifras en 472 empleos (-0,5%). 

Con respecto a un año antes, la afiliación en Canarias se habría incrementado en 24.703 individuos, un avance del 2,6%, que resultó una décima superior al nacional (+2,5%), hasta contabilizar un total de 957.240 trabajadores al cierre del tercer mes de 2026. 

En cuanto al paro registrado, el número de desempleados en el Archipiélago repuntó en 843 personas en el mes de marzo, lo que implica un 0,6% más que en febrero; al contrario que en el conjunto del Estado, donde se redujo un 0,9% y 22.934 parados menos en comparación con el mes anterior. 

Con todo, se debe volver a destacar que los demandantes de empleo ocupados, el grupo donde se encuadran los fijos discontinuos inactivos, han aumentado en Canarias en 1.473 personas en los últimos tres meses, con lo que los datos de paro podrían estar infraestimados. 

Atendiendo ahora a los últimos indicadores de actividad turística, según los datos AENA, a lo largo del tercer mes del año entraron a Canarias un total de 1.610.108 viajeros foráneos, lo que supone 105.102 turistas más que en febrero y un repunte mensual del 7,0 por ciento. 

Con respecto a marzo de 2025 también se constató un crecimiento, en este caso del 1,7%, equivalente a 27.210 visitantes extranjeros; y que llevan a acumular un ascenso en lo que va de año del 1,9%, esto es, 84.36 turistas más que en el primer trimestre de 2025, hasta alcanzar un total de 4.570.790 viajeros foráneos. 

Aunque aún es pronto para estimar el impacto que el conflicto bélico en Irán y otros países de Oriente medio ejercerá sobre la actividad productiva y el empleo, sus consecuencias a corto plazo ya han comenzado a sentirse sobre la inflación y, en el mejor de los escenarios, agudizarán el enfriamiento económico y de la creación de empleo que ya se preveía para este año.  

Si bien es cierto que nuestra economía parte de una mejor posición relativa frente a otros territorios, gracias al soporte que ha venido ejerciendo el turismo en los últimos años, difícilmente quedaremos exentos de sus efectos, ya sean directos o indirectos, dada nuestra elevada dependencia del exterior y especial exposición frente a crisis externas, sobre todo, si la guerra se prolonga y las tensiones en los mercados internacionales de materias primas se mantienen en el tiempo.  

Por ello, aunque ya se han aprobado medidas para contener su impacto a corto plazo, sigue siendo aconsejable la creación de una mesa de seguimiento donde se evalúe el alcance que pueda cobrar el conflicto y sus repercusiones sobre nuestra economía, que se nutra de la experiencia de las organizaciones empresariales más representativas, y que permita así adaptar las medidas aplicadas, o diseñar otras nuevas, si fuera el caso, y con la inmediatez necesaria.  

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