Conclusiones del Informe de Coyuntura Socioeconómica, Junio 2025

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Entrados en el segundo semestre del año, la coyuntura económica continúa desenvolviéndose en un entorno marcado por la inestabilidad y la incertidumbre. Tras concatenar varios trimestres de enfriamiento, los indicadores más recientes apuntan a una prolongación de esta tendencia, condicionada, principalmente, por la incertidumbre generada por las políticas proteccionistas de EE.UU. y las tensiones geopolíticas que siguen lastrando las decisiones de inversión y de consumo.
En el ámbito internacional, el escenario geopolítico volvió a tensarse a finales de junio, tras los bombardeos de instalaciones nucleares iraníes por parte de Estados Unidos. Si bien es cierto que se evitó una escalada mayor del conflicto, los últimos acontecimientos ponen de manifiesto la elevada vulnerabilidad geopolítica global y su impacto potencial sobre la actividad económica.
En esta misma línea, la reciente cumbre de la OTAN y los acuerdos alcanzados refuerzan la percepción de fragmentación internacional por bloques, y el aumento en las partidas de gasto destinadas a defensa de cada socio de la Alianza, alimenta la incertidumbre por cuanto obligará a reformular las políticas de gasto público y la inversión de estos países.
En el plano comercial, la economía global afronta su mayor embate proteccionista en décadas, en un escenario donde la administración estadounidense ha elevado el arancel medio efectivo al 18,0%, su máximo nivel desde 1934. En respuesta, potencias como la Unión Europea y China sopesan contramedidas, configurando un panorama de mayor inestabilidad a corto y medio plazo.
En cuanto a la evolución de Estados Unidos, su política proteccionista está comenzando a denotar su impacto sobre la economía. Aunque el mercado laboral continúa generando empleo, la implantación de los aranceles está afectando al consumo interno, y repercutiendo al alza en la inflación, cuyo dato de junio confirma su escalada hasta el 2,7%, comprometiendo la competitividad del país.
A este respecto, estudios recientes como el de la Universidad de Yale, estiman que el impacto de estos nuevos gravámenes pudiera implicar un aumento adicional sobre la inflación del 1,8% en el corto plazo. En este contexto, la Reserva Federal ha anunciado el aplazamiento de nuevos recortes de tipos, a la espera de que el efecto de los aranceles sobre los precios se diluya, y hasta confirmar que la inflación subyacente mantiene su senda descendente.
En materia fiscal, el Congreso estadounidense ha aprobado un paquete de medidas que prorroga de manera indefinida las rebajas fiscales implantadas en 2017 y aumenta de forma notable el presupuesto de defensa. Esta combinación eleva las previsiones de déficit del país, que podría superar el 7,0% del PIB, mientras que la deuda federal podría ascender hasta el 125% en los próximos años, lo que añade una mayor presión sobre las expectativas de bajadas de tipos a largo plazo.
Por su parte, la economía de China ha seguido creciendo a un ritmo cercano al 5,0% interanual, si bien describiendo una tendencia claramente a la baja desde comienzos de año. El deterioro de las exportaciones, la debilidad persistente del sector inmobiliario y la fragilidad de la demanda doméstica han llevado a que el deflactor del PIB concatene nueve trimestres consecutivos de caídas.
En este contexto, el Gobierno chino ha seguido recortando los tipos de referencia, reducido el coeficiente de reservas y mantenido los estímulos fiscales a fin de sostener la demanda interna. Sin embargo, las tensiones comerciales con EE. UU. y la respuesta europea a los aranceles seguirán marcando los riesgos globales y su impacto sobre China en lo que resta de ejercicio.
En la Eurozona, la evolución de sus indicadores económicos ha descrito fenómenos diferenciados. Por un lado, la inflación ha mantenido su senda de moderación y se situó en junio en el objetivo del 2,0%, como resultado de la mayor estabilidad de los precios de la energía, la apreciación del euro y la contención de la demanda interna. No obstante, en cuanto a la actividad, el crecimiento de la Zona Euro continúa estancado, superando apenas el 0,6% interanual, destacando la especial fragilidad por la que sigue transitando la economía de Alemania, donde el crecimiento se estima un 0,4 por ciento.
En materia monetaria, el BCE volvió a recortar los tipos en junio y anticipa una nueva bajada antes de que finalice el ejercicio. Pese a ello, persisten presiones en los precios de los servicios y los salarios, mientras que la escalada arancelaria podría generar nuevas tensiones sobre el IPC, lo que podría traer aparejado cambios en la política del BCE.
En el caso de nuestro país, la actividad durante el primer semestre continuó dando muestras de dinamismo, a pesar de los conflictos comerciales y la inestabilidad política.
La revisión del PIB del primer trimestre, realizada por el INE a finales de junio, apunta a un mejor desempeño de la inversión (+1,6%) y del sector exterior, con un crecimiento trimestral de las exportaciones del 1,7%, superior al 1,4% de las importaciones. Los datos relativos al segundo semestre apuntan la continuidad de esta tendencia, como es el caso de PMI manufacturero, que cerró junio en 51,4 puntos, enlazando su segundo mes en terreno expansivo, mientras que el PMI de servicios alcanzó los 51,9 puntos.
Con todo, de cara a la segunda mitad del año, y aún a pesar de que los buenos resultados turísticos y de muchas actividades de servicios están permitiendo registrar ritmos de crecimiento superiores al resto de países del Eurogrupo, la elevada inestabilidad del escenario político y económico avanza una previsible pérdida de dinamismo.
En lo que atañe a los precios, el IPC nacional creció en junio un 0,7%, dos décimas por encima del avance observado en Canarias (+0,5%).
Por grupos, los más ligados a los servicios acusaron un mayor impacto sobre los precios en ambos territorios, con avances en “Ocio y cultura” (+2,2% Nacional; +1,5% Canarias) y “Restaurantes y hoteles” (+0,5% Nacional; +0,9% Canarias).
También los precios de “Vivienda” se elevaron en junio de manera destacada, con alzas del 1,0% en las Islas, y del 1,2% en el conjunto nacional, debido al nuevo encarecimiento que volvía a registrar la factura eléctrica, especialmente en Canarias, donde mostró un avance del 3,3%, frente al incremento del 2,8% que experimentó el conjunto del territorio nacional.
En términos interanuales, el IPC repuntó un 1,7% en el Archipiélago y un 2,3% en el concierto nacional, acelerando en ambos casos su crecimiento con respecto al dato interanual de mayo.
Desde este enfoque, los grupos con mayor impacto sobre el IPC fueron “Vivienda” (+4,2% Nacional; +3,9% Canarias); “Restaurantes y hoteles” (+4,1% Nacional; +3,9% Canarias); y “Alimentación” (+2,8% Nacional; +1,8% Canarias).
En este escenario, la componente subyacente se elevó un 0,5% mensual y un 1,7% interanual en las Islas, asimilándose al avance que mostraba el IPC General, mientras que a escala nacional, la inflación subyacente se incrementó un 0,5% mensual y un 2,2% interanual.
Con respecto al mercado laboral, los datos más recientes de empleo a escala nacional indican que la afiliación, al último día del mes de junio, se minoró un 0,7%, 142.051 trabajadores menos que en el mes anterior. En cambio, con respecto a junio de 2024, se aprecia un ascenso del 1,6%, con 335.538 efectivos adicionales en comparación con un año antes, hasta contabilizar 21.655.943 afiliados.
En el ámbito de las Islas, el retroceso mensual del empleo duplicó la caída de la media nacional, donde se apreció un descenso del 1,4%, que se traduce en 13.043 trabajadores menos, hasta alcanzar un total de 925.300 afiliados.
Por sectores, los servicios mostraron el decrecimiento más notorio, con 13.181 trabajadores menos; seguido por la industria y la agricultura, con sendas contracciones de 185 y 174 afiliados, respectivamente. En cambio, la construcción sumó 497 efectivos al cierre del mes de junio.
Profundizando en el sector servicios, se constataron minoraciones relevantes en el empleo de las ramas “Educación” (-5.888 trabajadores), enmarcado dentro del contexto de finalización del curso escolar, y de “Hostelería”, con una caída mensual de 1.907 efectivos. En cambio, cabe destacar el ascenso apuntado por el “Comercio”, que sumó 1.480 trabajadores adicionales.
Desde un enfoque interanual, la afiliación en Canarias se elevó un 2,1%, sumando así 18.639 trabajadores más que hace un año, destacando la “Hostelería”, que apuntó el avance más notable, lo que implica 4.181 empleados más que en junio de 2024. También sobresalieron otras ramas como la “Sanidad” (+3.168 afiliados), “Transportes” (+2.642 trabajadores); o las “Actividades administrativas y servicios auxiliares” (+2.562 personas).
Con respecto al paro registrado, tanto el conjunto nacional como Canarias aminoraron sus cifras en relación con el pasado mes de mayo, si bien, la media estatal lo hizo con una mayor intensidad, registrando un descenso del 1,99% (48.920 parados menos), frente al retroceso del 0,96% (1.467 desempleados menos) apuntado por las Islas.
No obstante, dentro de este análisis, es importante tener en cuenta el dato de los demandantes de empleo ocupados, grupo donde el SEPE encuadra a los fijos discontinuos en situación de inactividad y que no figuran inscritos como parados.
En el mes de junio, este colectivo experimentó un notable incremento en Canarias de 4.903 personas, un 13,4% más que en mayo, y de 71.717 efectivos a escala nacional (+6,3%), lo que distorsiona el análisis de las cifras de desempleo.
En términos interanuales, el paro registrado en el Archipiélago experimentó una caída del 8,36%, lo que se traduce en 13.756 individuos menos; al tiempo que en el ámbito nacional se constató una contracción de menor intensidad, del 6,06%, esto es, 155.104 parados menos en relación con el mes de junio de 2024.
En cuanto a la llegada de turistas extranjeros a Canarias, las últimas estadísticas de AENA indican que, en el transcurso del mes de junio, entraron por los aeropuertos internacionales de las Islas un total de 1.111.256 visitantes foráneos, lo que implica un 2,3% más que en el mes anterior, y 24.573 viajeros foráneos adicionales.
Desde una perspectiva interanual, este resultado supone un crecimiento de la demanda turística extranjera del 3,8%, lo que equivale a 40.649 viajeros no residentes más; mientras que, en términos acumulados, se observa un avance del 4,7% en el conjunto de 2025, esto es, 362.628 visitantes más de los que vinieron en los seis primeros meses del año pasado.
En síntesis, el escenario económico arranca el segundo semestre de 2025 con un crecimiento mundial que avanza a un ritmo tenue, condicionado por el incremento del proteccionismo a escala global y la persistencia de las tensiones geopolíticas que impiden disipar las incertidumbres en el ámbito económico, sobre todo, en los mercados internacionales de las materias primas.
Pese a que el turismo y su efecto arrastre sobre el resto de sectores ha seguido dotando a la economía española y, especialmente, la de Canarias de una mayor resiliencia frente a otros territorios, lo cierto es que la evolución de indicadores como el empleo o el impacto que pueda suponer sobre la inversión la reorientación de la políticas de gasto en defensa, aconsejan cautela.
Por tanto, resulta indispensable que se articulen medidas que no distorsionen y dificulten el desempeño de la actividad productiva, sino que, muy al contrario, sirvan de incentivo para elevar la competitividad y mantener la creación de empleo, además de ejercer un efecto tractor en materia de inversión, acompañadas de un marco regulatorio estable que ofrezca certidumbre a empresas y hogares, más si cabe en el contexto global incierto en el que nos encontramos.

