Conclusiones del Informe de Coyuntura Socioeconómica, Febrero 2026

17 de marzo de 2026|In Actualidad CCE

Puede acceder al informe completo a través del siguiente enlace: Febrero 2026

 

El conflicto bélico iniciado en Irán tras el ataque de Estados Unidos e Israel a ese país el pasado 28 de febrero, ha dinamitado el panorama económico internacional, y ya se están evidenciando las primeras consecuencias en el corto plazo.

Las crecientes hostilidades en Oriente Medio han disparado en el mes de marzo los costes energéticos a nivel global, y es que al peso que supone el país asiático dentro de la producción internacional de petróleo se une su ubicación geográfica y la presión que este está ejerciendo en el Estrecho de Ormuz, una de las principales rutas internacionales de distribución de petróleo y gas.

El precio del crudo acumula, en lo que llevamos de mes, un incremento del 43,6%, situándose ya por encima de los 104 dólares por barril, una cifra que no se alcanzaba desde 2022, poco después del inicio de la guerra entre Ucrania y Rusia.

Del mismo modo, el precio del gas natural se ha incrementado desde el inicio del conflicto un 63,1%, alcanzando los 52,14 euros/MWH, aunque registró su punto más crítico el pasado día 9 de marzo, cuando llegó a superar los 56 euros.

La evolución de los precios energéticos incrementa el temor a que la inflación se dispare como ya ocurrió con la guerra de Ucrania y Rusia, lo que se vería empeorado si el conflicto se dilata mucho en el tiempo y si se extiende e involucra a más bloques y países a nivel mundial.

Los mercados financieros no se han mantenido al margen de esta coyuntura y muestran una mayor volatilidad, registrando caídas generalizadas en el sector bursátil; no obstante, tras el comienzo del conflicto, el dólar ha recuperado algo del terreno perdido como activo refugio, motivado también por la sentencia del Tribunal Supremo del país norteamericano en el mes de febrero, que supuso la anulación de parte de los aranceles aplicados por la Administración Trump.

Por otro lado, se han incrementado las alarmas con respecto al impacto sobre el comercio internacional, y es que el desvío de las rutas comerciales que ha generado el conflicto encarece notablemente los costes de transporte de mercancías y vuelve a distorsionar las cadenas de suministro globales, lo que eleva la tensión en un escenario que ya viene afrontando serias dificultades por las escaladas arancelarias desde el pasado año.

En esta tesitura, marcada por la crisis y la incertidumbre geopolítica y sobre los precios de la energía, se estima que la Reserva Federal refuerce su postura de precaución y mantenga firme su decisión de no variar los tipos de interés; teniendo en cuenta, además, que la inflación en EE. UU. ya venía mostrando cierta resistencia a alcanzar los valores objetivo del 2 por ciento.

De igual manera, se prevé que el Banco Central Europeo tampoco modifique los tipos de referencia, aunque su presidenta ya ha anunciado que en la situación actual, y dado el caso, harán todo lo necesario para mantener la inflación controlada y que esta no se dispare como sucedió tras el comienzo de la guerra en 2022.

El shock geopolítico ha irrumpido en un momento en el que la Eurozona comenzaba a describir señales de mejora, con unos índices PMI que mostraban una evolución moderada, pero positiva, gracias, sobre todo, a la recuperación de la economía germana, que empezaba a mostrar un mejor tono, no solo en el caso de los servicios, sino también el sector industrial, uno de los que ha acusado mayores dificultades en los últimos años dentro de la economía germana y europea.

Sin embargo, el contexto actual invita a mantener la cautela, dependiendo, como ya hemos señalado, de la duración del conflicto bélico en Irán, cuyo impacto real sobre muchos indicadores económicos no conoceremos aún hasta que termine el mes de marzo y se vayan conociendo los datos correspondientes.

En el caso de la economía española, los datos disponibles indican que la actividad se había situado en niveles positivos hasta febrero, aunque con una tendencia moderada, lo que indica que se mantenga la senda de la desaceleración del crecimiento.

Ahora bien, el alcance y el impacto que pueda tener la guerra en Oriente Medio sobre la economía de nuestro país dependerá también de la extensión temporal del conflicto, y del grado de afección que tenga a medio y largo plazo sobre los precios de la energía y sobre los mercados financieros.

Por lo pronto, si nos centramos en los datos disponibles, y entramos a analizar las estadísticas más recientes relativas a la inflación, correspondientes al mes de febrero, se observa que el índice general de precios a nivel nacional aumentó un 0,4% en términos mensuales, superando en una décima el alza que se registró en Canarias, del orden del 0,3 por ciento.

En el caso del Archipiélago, destacó el incremento mensual del 0,7% del grupo “Restaurantes y servicios de alojamiento”, al tiempo que tanto “Alimentos” como “Transporte” registraron un encarecimiento del 0,4%, en sintonía, en este último caso, con el crecimiento, también del 0,4%, de los precios de los carburantes.

Desde un enfoque interanual, el IPC había moderado su incremento hasta el 2,1% en las Islas, dos décimas menos que en el primer mes del presente ejercicio, al tiempo que en el ámbito nacional, el aumento se mantuvo, por segundo mes consecutivo, en el 2,3 por ciento.

Entrando al detalle de los grupos que componen el índice, “Restaurantes y servicios de alojamiento” volvió a destacar en el mes de febrero como el más inflacionista, con un ascenso del 6,1% en Canarias, y del 4,8% en el conjunto del país; seguido por los “Alimentos”, cuyos precios se elevaron un 2,7% y un 3,2%, respectivamente.

En cuanto a la componente subyacente, esta anotó un repunte mensual del 0,3% en el mes de febrero en las Islas, una décima menos que nivel estatal (+0,4%); y se situó en el 2,2% en relación con el dato de un año antes, cinco décimas menos que la media nacional (+2,7%).

Por otra parte, y considerando los últimos datos en materia laboral, el número de afiliados a la Seguridad Social en el ámbito del Estado saldó el mes de febrero con un aumento mensual de 166.479 trabajadores, un 0,8% más que el mes anterior; al tiempo que en comparación con el segundo mes de 2025, la afiliación avanzó un 2,8%, registrando 587.527 efectivos adicionales.

Por su parte, Canarias culminó el mes de febrero creando 4.373 empleos, lo que supone un alza mensual relativa del 0,5%, que se concentró, sobre todo, en los servicios, con 3.640 nuevas altas laborales (+0,4%).

Dentro de estos, destacaron las ramas de las “Actividades administrativas y servicios auxiliares” y la “Hostelería”, que apreciaron sendos aumentos mensuales de 1.438 y 1.101 trabajadores (+1,9% y +0,6%), al abrigo de la temporada turística.

Asimismo, la rama de la “Administración Pública” también experimentó un repunte mensual relevante, cifrado en 1.462 personas (+3,0%).

El resto de los sectores también se situó en valores positivos en febrero, destacando la construcción, con 511 afiliados más que en enero (+0,9%). Tras este, se situó el sector industrial, cuya cifra de empleo ascendió en 152 efectivos (+0,4%); al tiempo que la agricultura sumó 70 personas más que el mes previo (+0,3%).

En términos interanuales, la afiliación en las Islas se incrementó en 29.228 individuos, lo que se traduce en un avance relativo del 3,1% -que resulta tres décimas superior al nacional-, hasta contabilizar un total de 960.406 trabajadores al término del segundo mes de 2026.

En lo que concierne al paro registrado, se apreció un comportamiento diferenciado en términos mensuales, apuntándose un aumento del 0,15% en el caso de la media nacional, con 3.584 desempleados adicionales; frente a la caída del 0,51% que se registró en el ámbito del Archipiélago, donde se evidenciaron 750 parados menos que en enero.

En comparación con las cifras de doce meses antes, Canarias vio aminorar sus datos de paro a razón de un 7,73%, con 12.195 demandantes menos, lo que se traduce en un descenso relativo de mayor intensidad que el registrado en el conjunto del territorio nacional, donde el paro disminuyó un 5,81%, registrando 150.803 personas menos en las listas de desempleo que en febrero de 2025.

Poniendo el foco en las últimas estadísticas de la actividad turística, las cifras de entrada de viajeros en las Islas desde el extranjero que publica AENA, ponen de relieve que Canarias recibió un total de 1.505.096 visitantes a lo largo del mes de febrero, 49.510 viajeros más que en el mes inmediatamente anterior (+3,4%).

Con respecto a la comparativa interanual, este resultado equivale a un incremento relativo del 2,1% en la llegada de visitantes foráneos al Archipiélago, que supone 31.397 turistas más que en febrero de 2025.

Además, en términos acumulados, las Islas han recibido en los dos primeros meses del año cerca de 3 millones de turistas extranjeros, 57.145 visitantes más que entre enero y febrero de 2025 (+2,0%).

En síntesis, los últimos datos disponibles, relativos al mes de febrero, muestran resultados positivos, tanto en Canarias como a nivel nacional; sin embargo, como ya indicamos, estas cifras no recogen la incertidumbre ni el impacto que ya está generando el contexto geopolítico actual, marcado por la guerra entre Estados Unidos e Israel con Irán.

Así, los datos de inflación conocidos hasta el momento no reflejan aún los efectos sobre los precios del fuerte crecimiento que han venido experimentando los costes energéticos y de los combustibles en las últimas semanas, si bien, los mercados internacionales de materias primas ya adelantan tensiones inflacionistas que exigen la adopción de medidas urgentes para contener estos impactos sobre el conjunto de la economía.

En este sentido, y en el caso de Canarias, resulta esencial diseñar, planificar y aplicar medidas atendiendo a tres escenarios de actuación, para mitigar las consecuencias del conflicto.

Un primer escenario, en el que resultará vital identificar y aplicar medidas inmediatas dirigidas a compensar el alza de los precios energéticos y de los combustibles, para evitar que el contexto actual se traslade de forma brusca sobre los costes, generando tensiones en el sistema de producción y consumo.

Un segundo escenario, donde se contemplen medidas efectivas encaminadas a mantener el poder adquisitivo de las familias, su capacidad de gasto y los márgenes de las empresas, y evitar que el aumento de la inflación pueda mermar la renta disponible e influir en las decisiones de consumo e inversión.

Y un tercer escenario con medidas efectivas que impulsen y faciliten la inversión en infraestructuras estratégicas que necesita Canarias para avanzar en la reducción de su dependencia energética y la modernización de los sistemas de generación.

Las circunstancias actuales, muestran con mayor claridad, si cabe, la dependencia de nuestro sistema energético actual, por lo que es indispensable incidir de nuevo en la necesidad de agilizar los procesos de transición energética y garantizar la financiación y desarrollo de proyectos estratégicos de descarbonización y relacionados con las energías renovables y el autoconsumo en las Islas.

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