Conclusiones del Informe de Coyuntura Socioeconómica, Diciembre 2025

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En el inicio del nuevo año persisten aún factores de riesgo que ya venían condicionando parcialmente el desempeño de la actividad económica en la última fase de 2025, derivados principalmente de la volatilidad de la política arancelaria que se mantuvo durante todo el pasado ejercicio, la persistencia de la guerra de Ucrania y Rusia y el conflicto que se mantiene en oriente medio.
No obstante, la economía global culminó el conjunto del pasado año con mejores resultados de lo que cabía esperar -aunque mostró signos de moderación al término del ejercicio-, en un contexto favorecido, entre otros elementos, por el desarrollo favorable de negociaciones en materia comercial o por las mejores condiciones financieras derivadas de una política monetaria más acomodaticia por parte de los principales bancos centrales.
Sin embargo, la irrupción en el panorama internacional de nuevos focos de incertidumbre, como la intervención de Estados Unidos en Venezuela o la escalada de tensiones internas en Irán podrían condicionar en un mayor grado el desarrollo de la economía global en los próximos meses.
En este sentido, se han generado muchas expectativas en espera del impacto que pueda tener la situación de Venezuela en los precios de las materias primas, en concreto del petróleo, si bien, la aparente obsolescencia de la industria petrolera del país apunta a que no tendrá una influencia significativa en el corto y medio plazo sobre la cotización del crudo.
Por el contrario, la situación en Irán sí podría tener un efecto más inmediato sobre los mercados, en un escenario en el que el petróleo ya mostró una tendencia bajista durante 2025, cerrando el año en el entorno de los 60 dólares por barril de Brent, aunque la negativa de la OPEP a elevar la producción en el primer trimestre de 2026, junto con la incertidumbre geopolítica actual han elevado ligeramente el precio hasta los 64 $/barril en enero, pero muy por debajo de hace un año (-16,3% interanual).
Estos datos contrastan con la evolución mostrada por los metales industriales, como es el caso del aluminio o el cobre, que mostraron un notable encarecimiento al término del pasado año, debido a la escasez de oferta y al aumento de la demanda, derivado de su creciente utilización en sectores tecnológicos y en defensa.
Por lo que concierne al comportamiento de las principales economías, finalmente se han hecho públicos los datos de crecimiento del tercer trimestre en EE. UU., que cerró el periodo con un alza interanual del PIB del 2,3%, mejorando, así, en dos décimas el resultado del trimestre previo, impulsado por el consumo de bienes y servicios y también la inversión, sobre todo en equipamiento. Todo ello, en un contexto en el que tanto la inflación general como la componente subyacente marcaron en el último mes del año el mismo dato que en noviembre, manteniéndose en el 2,7% y en el 2,6%, respectivamente.
El caso contrario es el que describió la economía de China en el último tramo de 2025, dado que siguió emitiendo señales de enfriamiento. No en vano, las últimas cifras relativas al sector comercial y la producción industrial describieron un crecimiento desacelerado, en un escenario de fondo muy condicionado por la fragilidad de la demanda doméstica, los problemas del sector inmobiliario y la pérdida de fuerza del impulso en materia fiscal.
Por su parte, la economía de la Zona Euro saldó el pasado ejercicio con resultados que adelantan una leve recuperación, pues, a falta de que se empiecen a conocer las estadísticas de crecimiento del último periodo del año, los primeros indicadores muestran datos positivos aunque moderados.
De este modo, el índice de actividad PMI compuesto se situó en máximos de los últimos años en el cuarto trimestre de 2025, al abrigo del dinamismo de los servicios, aunque el PMI manufacturero mostró cierta debilidad.
Las diferencias regionales siguen caracterizando la evolución de la actividad económica en la Eurozona, y en este caso, España, Alemania e Italia exhibieron un comportamiento más favorable, y los índice PMI se situaron en zona expansiva; mientras que, en cambio, la economía francesa mostró un resultado más discreto.
En este contexto, los precios en el conjunto del Área continuaron moderándose, hasta cerrar el mes de diciembre con un alza interanual del 2,0%, una décima menos que el mes anterior. En la misma línea, la inflación subyacente también se moderó en una décima, aunque se mantuvo por encima de la general, situándose en el 2,3% al término del ejercicio, debido al impacto de los grupos vinculados a los servicios.
En cuanto a la economía española, el INE actualizó los datos de la Contabilidad Nacional Trimestral y confirmó que el PIB de nuestro país creció un 0,6% trimestral en el tercer periodo del año (una décima menos que en el segundo), y un 2,8% en términos interanuales (también una décima menos que en el trimestre anterior), con una aportación de 3,8 puntos por parte de la demanda interna, frente a la contribución negativa de 1,0 punto de la externa.
De cara al último periodo del año, los primeros datos adelantan resultados positivos, tal y como sugieren los primeros indicadores de sentimiento económico y otros relativos al consumo, así como las estadísticas de cierre del mercado laboral.
Así, los últimos datos de afiliación a la Seguridad Social a último día del mes de diciembre en el conjunto del país, a pesar de registrar un descenso mensual del 0,9% (-192.784 efectivos), en términos interanuales, señalan que el empleo saldó el pasado 2025 con un incremento de 478.825 trabajadores, un 2,3% más que en el último mes de 2024, contabilizando al cierre del año un total de 21.679.951 personas en situación de alta laboral.
En el ámbito de Canarias, la evolución de la afiliación resultó similar, y el número de efectivos en diciembre resultó un 0,6% menor que en el mes anterior, con 5.789 trabajadores menos.
En cambio, con respecto al dato de doce meses antes, el empleo en las Islas apuntó un alza interanual algo más intensa que la media nacional, cifrada en un 2,5%, registrando 23.033 nuevas altas, hasta contabilizar un total de 962.503 afiliados.
Por sectores, el dinamismo de la actividad turística fue uno de los principales factores que impulsó el empleo en Canarias durante 2025, y ramas como la “Hostelería”, el “Comercio”, el “Transporte” o las “Actividades administrativas y servicios auxiliares” experimentaron alzas en el número de afiliados del orden del 1,8%, del 1,5%, del 3,4% y del 3,3% en el último año, respectivamente, con lo que sumaron, de forma conjunta, un total de 9.956 trabajadores más que al término de 2024.
Asimismo, las ramas de “Sanidad” y “Educación” registraron aumentos interanuales destacados de 5.639 y 3.709 efectivos, en cada caso, lo que supone ascensos respectivos del 5,7% y del 6,8 por ciento.
El resto de los sectores en el Archipiélago también apreciaron un incremento en la cifra de empleo, registrándose 1.821 altas adicionales en el caso de la construcción (+3,1%); 1.079 nuevos afiliados en el sector industrial (+2,6%); y 257 trabajadores más en la agricultura (+0,9%).
En lo que respecta a los datos de paro registrado, el mes de diciembre se saldó con una minoración mensual tanto en el conjunto del país como en las Islas, del 0,67% en el primer caso (-16.291 parados), y del 0,24% en el segundo (-356 desempleados).
Desde un enfoque interanual, también se apreciaron caídas del desempleo, y en el caso de Canarias se cifró en un 6,43%, con 10.051 demandantes menos; al tiempo que en el ámbito del Estado se anotó un retroceso del 5,94%, lo que equivale a 152.048 desempleados menos.
Con estas cifras, el pasado año culminó con un total de 2.408.670 parados a nivel nacional, y de 146.293 en el caso del Archipiélago.
Por lo que se refiere a la inflación, los precios cerraron 2025 en las Islas con un alza interanual del 2,8%, una décima por debajo de la media nacional (+2,9%), en un escenario marcado por el encarecimiento de los grupos de servicios y la tarifa eléctrica.
El grupo que ejerció una mayor presión inflacionista en Canarias fue “Restaurantes y hoteles”, registrando un repunte del 6,1%; seguido por “Vivienda”, que vio elevarse su nivel de precios un 3,9%, en un contexto en el que la electricidad se encareció a razón de un 10,6%, en comparación con el último mes de 2024.
En el conjunto estatal, los precios de “Vivienda” y de “Restaurantes y hoteles” también experimentaron sendos incrementos interanuales del 5,7% y del 4,6%, respectivamente.
Por otro lado, los precios de los “Alimentos” se elevaron un 2,6% en las Islas y un 3,0% a escala nacional; al tiempo que el grupo “Transporte” se encareció un 1,8% en los últimos doce meses en las dos demarcaciones, en un escenario de abaratamiento de los carburantes, que resultó más intenso en el conjunto del país (-1,9%) que en el Archipiélago (-0,7%).
En términos mensuales, el índice general de precios se incrementó un 0,3% en el ámbito del Estado, y un 0,7% en Canarias, debido, especialmente, a la evolución de los grupos “Ocio y cultura” (+2,3%) y “Transporte” (+1,4%).
En lo referido a la inflación subyacente, se evidenció un aumento interanual del 2,5% en las Islas, una décima menos que la media nacional (+2,6%); situándose en el 0,7% en términos mensuales (+0,4% nacional).
Trasladando el análisis a la actividad turística, las estadísticas de llegada de turistas desde el extranjero a Canarias, correspondientes al mes de diciembre, muestran un incremento del 3,6% de los viajeros foráneos que entraron por nuestros aeropuertos internacionales en el último mes del ejercicio, esto es, 53.665 visitantes más que en noviembre, hasta sumar un total de 1.554.186 turistas.
Desde una perspectiva interanual, también se apreció un alza, en este caso del 0,8%, que implica 12.888 turistas foráneos adicionales. De este modo, Canarias habría finalizado el conjunto de 2025 acumulando la entrada de 16.091.846 viajeros foráneos, marcando un nuevo máximo en la serie histórica, lo que supera en 559.093 personas el total de turistas que llegaron a las Islas el año anterior (+3,6%).
En síntesis, 2025 culminó dejando un panorama marcado por diversos signos de mejora que invitan a un ligero optimismo, y que se mantienen en el arranque del nuevo año, si bien, el contexto geopolítico internacional continúa mostrándose algo incierto y los riesgos de fragmentación siguen presentes, lo que podría condicionar la evolución de la economía global a corto y medio plazo, máxime, tras las nuevas dosis de incertidumbre generadas a raíz de la actuación militar de EE. UU. en Venezuela y la incógnita sobre el grado de intervención que pueda ejercer en el país; y con la escalada de tensiones internas crecientes en el caso de Irán.
Sin embargo, la fortaleza de los servicios, con el papel destacado del turismo, han permitido que España y especialmente Canarias hayan descrito un desempeño más favorable a pesar de los riesgos latentes en el contexto global, si bien, la actividad económica sigue emitiendo señales de desaceleración.
Quedan pendientes numerosos retos que siguen afectando a nuestra actividad económica y que debemos hacer frente de manera más decidida, como el fuerte crecimiento del absentismo laboral y el problema de las vacantes laborales sin cubrir, que continúan lastrando la productividad y la competitividad de nuestra economía y nuestro tejido productivo; la adopción de medidas al margen del diálogo social y la negociación colectiva, que tienen un claro impacto alcista en los costes laborales; o la elevada carga normativa y burocrática, que sigue lastrando la actividad económica y generando desconfianza e inseguridad jurídica.

